Pintura|Los anónimos modelos negros del arte

Se llamaban Laure, Joseph, María y usted los ha visto alguna vez. Seguro. Porque forman parte de cuadros célebres firmados por Théodore Géricault o Edouard Manet. Pero no tenían nombre. Porque eran negros. El Museo d’Orsay de París recupera su recuerdo en una muestra pionera.

” No se trata de una exposición sobre la representación de los negros, percibidos como grupo social. Nos interesamos en el modelo, en el doble sentido de sujeto contemplado y representado por el artista pero también como portador de valores” acotan los comisarios de la muestra.

El marco temporal desborda el del Orsay (1848-1914) porque recuerda la primera abolición de la esclavitud (1794), su restablecimiento por Napoleón en 1802, la abolición definitiva en 1848, hasta el triunfo del jazz y de Joséphine Baker en el París de los años 20.

Poner nombre a los protagonistas, sí Entre la superación de los prejuicios y la corrección política. Así nos recibe Retrato de Madeleine de Marie Guillemine Benoist. Una tela que se presentó en el Salón de 1800 con el título retrato de una negra que con el tiempo pasó a ser retrato de una mujer negra La doméstica sigue igual de bella pero ha recuperado su nombre

Joseph se cita con miles de personas cada día en el Louvre. Es el hombre que hace señales a un barco salvador desde la medusa, la balsa de los naúfragos que inmortalizó Géricault a los 27 años. En el primer boceto no salía pero Géricault, abolicionista militante, incluyó a tres negros en su obra final … aunque en la realidad sólo hubo uno entre los supervivientes.

‘ Retrato de mujer negra’ de Guillemine Benoist.

El negro Joseph desembarcó en Marsella en1804 Procedía de Haití y subió a París enseguida. Aquí vivió de trabajillos pero entró en la performers de Madame Saqui, bailarina de cuerda. Tras posar para un discípulo de David, frecuentaba los cenáculos artísticos y tuvo éxito por su carisma y prestancia física …

… sobre todo, a raíz de los náufragos de la Medusa Géricault presentó la tela al Salón de 1819 y se sorprendió que no se la compraran. Iluso. El Salón tenía como fin fijar el relato del régimen y su pintura narra una página negra La Medusa encalló frente a las costas de la actual Mauritania. El capitán y los oficiales se pusieron a salvo en los seis botes salvavidas. Un balsa hecha a toda prisa acogió a 147 náufragos de los que sólo 15 salieron con vida. 14 notables y un negro, Jean Charles, encargado del trabajo sucio, tirar por la borda a los débiles … que los supervivientes no se comieron.

Géricault puso en la cima de la pirámide humana a Jean Charles/ Joseph, el buen salvaje de aquella tripulación en la que el médico seleccionaba a las víctimas. Su obra, al lado de La libertad guiando al pueblo siempre tiene visitantes.

Peor suerte tuvo otro pintor abolicionista, Marcel Verdier, discípulo de Ingres Su castigo de las cuatro estacas puede hoy verse en el Orsay. En 1843, el Salón no lo admitió.

Paso a algunos mestizos que triunfaron en vida. Alejandro Dumas El autor del “Conde de Montecristo” era nieto de una esclava liberada de Santo Domingo, Mari-Césette Su retrato avecina el de María fotografiada por Nadar.

María Martínez, cantante y guitarrista habanera, triunfo en París en1850 Théophile Gautier escribió para ella La negra y el pachá Un revés le llevó a perder sus bienes, como evocó Baudelaire. Quizá de ahí ese aire meláncolico en la foto de Nadar.

Y así llegamos a Laure, que casi se confunde con el fondo que Manet pintó para que resplandeciera más su Olympia. Un cuadro que fue un escándalo en el Salón de 1865 No por Laure. Ni exactamente por el desnudo. Si no porque éste no está idealizado. Una vulgaridad, vamos. Olympia es una furcia con cierto estatus como subraya la modelo negra que le acerca un ramo de flores.

El escándalo dejó en la sombra a Laure, que en la program de Manet figura como Laure, negrita muy bella, rue Vintimille 11, 3. En el inmueble que aún existe, vivía en 1862 Laure. Pagaba 200 francos de alquiler por un apartamento en el cuarto piso.

El calendario corre hasta1914 Francia echa mano de sus tropas coloniales. Los fusileros senegaleses se ilustran en Verdún. Y la metrópoli cambia de discurso: el negro es ahora un soldado leal y valiente.

Otros hermanos de raza van a dejar traza en la historia. En 1917, Estados Unidos se suma a la Gran Guerra y sus contingentes de soldados negros aparecen en las trincheras. Con ellos, la orquesta del regimiento de los Harlem Hellfighters.

El jazz ha llegado a Europa y París se convierte, tras la Guerra, en el refugio cosmopolita de los que huyen de la segregación racial El jazz que fascinó a Matisse cuando hizo escala en Nueva York camino de Tahiti lo que llevó a su estudio a varias modelos de color.

Entre ellas, Antoinette Carmen Lahens, actriz nacida en Haití y que posó para que Matisse dibujara nueve ilustraciones y la portada de Las flores del mal de Baudelaire entre cuyas líneas aparece Jeanne Duval, amante y musa del poeta desde los 15 años: “cuando, los ojos cerrados, en una tarde calurosa de otoño/ yo respiro el olor de tu seno cálido …”

En París, Miss La La, acróbata aérea, inspira a Degas; el payaso Chocolat hace reír y posa para Toulouse Lautrec y, en los escenarios, reina Josephine Baker, piernas de atleta, ojos grandes, leading less desenfadado.

Conforme a los criterios de

The Trust Task

Saber más

Check Out More